El Parque Tecnológico de Actiu, especialista en diseñar y fabricar mobiliario para entornos corporativos, contract, para sanidad y educación, conmemora su 17º aniversario consolidado como un referente internacional en arquitectura sostenible, innovación industrial y bienestar en el entorno laboral.
Diseñado por Tomás Llavador Arquitectos e Ingenieros e inaugurado en 2008, el complejo sigue siendo un ejemplo de arquitectura consciente, responsable y sostenible, gracias a la visión pionera de su fundador, Vicent Berbegal, a una ejecución constructiva de alta calidad y a un mantenimiento basado en la mejora y la innovación continuas.
Desde su concepción, el Parque fue una apuesta adelantada a su tiempo: unir arquitectura, manufactura, sostenibilidad y bienestar en un mismo lugar. Hoy, casi dos décadas después, sigue siendo un modelo vigente de arquitectura industrial saludable, por su capacidad de adaptación.
El paso del tiempo ha confirmado que la sostenibilidad empieza en el diseño: una orientación óptima que aprovecha la luz solar natural, una envolvente térmica bien aislada y un sistema de ventilación cruzada que reduce la necesidad de climatización artificial.
De hecho, en 2017, el Parque obtuvo la certificación LEED Platino del US Green Building Council, y en 2019 sumó la WELL Platino, convirtiéndose en la única sede industrial del mundo recertificada con ambos sellos a nivel Platinum. Su última auditoría WELL, en 2024, elevó la puntuación de 82 a 90 puntos, situando a Actiu entre las sedes corporativas más saludables del mundo.
El parque es un modelo de eficiencia energética y también un espacio vivo que refleja la cultura y los valores de Actiu: innovación, sostenibilidad y bienestar. Su diseño biofílico, la integración de la vegetación en los espacios de trabajo y la atención al confort acústico, lumínico y térmico promueven la salud y la creatividad de las personas que lo habitan.
Uno de los aspectos más innovadores del complejo es su sistema de recuperación y gestión del agua de lluvia, basado en una red de vigas canalón integradas en las cubiertas que conducen el agua hacia depósitos subterráneos con capacidad para más de 12.000 m³. Esta infraestructura permite recoger, almacenar y reutilizar el agua para riego y usos industriales, reduciendo significativamente el consumo de recursos hídricos externos.
El paisajismo también forma parte de esta estrategia. El entorno del parque está poblado con más de 5.000 especies de plantas autóctonas (olivos, romero, lavanda, tomillo, pino carrasco y palmito) seleccionadas por su bajo consumo hídrico y su capacidad de adaptación al clima mediterráneo. Este ecosistema vegetal contribuye a la regulación térmica natural, la reducción del polvo en suspensión y la mejora de la biodiversidad local.
En materia energética, el Parque Tecnológico de Actiu sigue siendo un referente. Sus instalaciones fotovoltaicas generan más de 7 millones de kWh al año, 2,5 veces más que el consumo total del complejo, evitando la emisión de 8.300 toneladas de CO₂ anuales. Esta energía limpia no solo alimenta la actividad de Actiu, sino que refuerza su compromiso con un modelo industrial de cero emisiones netas.
El uso de iluminación LED, sensores de presencia y sistemas de control inteligente del consumo eléctrico permite optimizar la eficiencia y mantener los estándares más altos de sostenibilidad reconocidos por los sellos internacionales LEED Platino y WELL Platino, ambos recertificados recientemente.
Más allá de la eficiencia y la técnica, el Parque Tecnológico Actiu se concibe como un espacio vivo, que refleja la cultura corporativa y la evolución de la marca. Sus interiores promueven la decoración biofílica, la luz natural y el bienestar de los trabajadores, con medidas concretas como puntos de agua a menos de 30 metros de cada puesto, fruta fresca diaria o programas de actividad física y ergonomía.
“El Parque Tecnológico fue un punto de inflexión para Actiu. Representó el inicio de una nueva etapa en la que la sostenibilidad dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad tangible. Diecisiete años después, el edificio sigue evolucionando con nosotros: es un espacio vivo que refleja nuestra cultura, nuestro compromiso con las personas y con el entorno, y que contribuye de manera clara a consolidar a Actiu como una marca con propósito”, afirma Soledat Berbegal, consejera y directora de Reputación de Marca de Actiu.
Su arquitectura basada en la luz, la ventilación y la conexión con la naturaleza, demuestra que el diseño puede envejecer bien cuando se piensa a largo plazo. Es un ejemplo de que una sede industrial puede ser, al mismo tiempo, eficiente, inspiradora y saludable.
En 2025, Actiu ha dado un paso más en su estrategia de sostenibilidad al obtener la certificación B Corp™, un reconocimiento internacional que avala a las compañías que generan un impacto positivo medible en las personas, el entorno y la comunidad. Este sello exige cumplir con los estándares más altos en gestión ambiental, gobernanza, impacto social, transparencia y ética empresarial.
Para Actiu, la certificación supone la validación externa de un modelo industrial que prioriza la eficiencia energética, la economía circular, el uso de materiales responsables y la creación de empleo de calidad en su entorno local. También sitúa a la compañía dentro de una comunidad global de empresas que demuestran que es posible crecer siendo responsables con el planeta y con quienes lo habitan.
La certificación B Corp se integra de forma natural en la identidad de Actiu como marca con propósito. Más allá del producto y la arquitectura, la organización trabaja desde la convicción de que el diseño puede transformar la vida de las personas y generar un impacto positivo duradero.
Este propósito se manifiesta en la forma en la que la compañía produce, en cómo cuida de sus empleados, en su relación con el entorno y en su compromiso con la innovación sostenible. Actiu no solo fabrica mobiliario: diseña espacios que promueven salud, conectan con la naturaleza, favorecen la creatividad y devuelven al entorno más de lo que toman. Convertirse en B Corp no es un punto de llegada, sino una responsabilidad continua para seguir avanzando hacia una industria más humana, eficiente y consciente.
Desde su creación, el Parque Tecnológico Actiu ha sido el epicentro de la estrategia sostenible de la compañía, origen de su filosofía Second Act, centrada en la economía circular, el ecodiseño y la reducción del impacto ambiental. Las recientes reconfiguraciones industriales, como la planta Actiu 7, la sensorización de naves y la optimización de procesos productivos, refuerzan este modelo de industria responsable y de proximidad, que combina tecnología, sostenibilidad y bienestar en un mismo espacio.
Hoy sigue siendo la demostración de que la industria y la sostenibilidad pueden avanzar juntas y de que los espacios de trabajo pueden generar bienestar y cuidar del planeta al mismo tiempo, cuando cada decisión se toma con propósito, responsabilidad y visión de futuro.
El Parque Tecnológico de Actiu celebra su legado mirando al futuro: arquitectura que no envejece y diseño que cuida
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