Materialidad técnica, control acústico y una estética en blanco y negro convierten el espacio en una extensión natural del proceso creativo del estudio gráfico.
Los acabados del suelo se prolongan al zócalo a lo largo de las paredes, mientras que la parte blanca superior amplifican la luz natural.
El uso de corcho y de fieltros especiales permite mejorar el confort acústico del espacio y crear un ambiente que fomente tanto la creatividad como la colaboración.
La diseñadora de interiores española Sara Leonor firma el nuevo espacio de trabajo del estudio de diseño gráfico Hamilton-Brown en Clerkenwell, uno de los barrios más dinámicos del panorama creativo londinense. Más que unas oficinas, el proyecto plantea un estudio abierto, expositivo y funcional que refleja la esencia del equipo y su forma de trabajar.
Ubicado en un edificio acristalado de carácter contemporáneo, el espacio de 150 metros cuadrados acoge a un equipo de más de 25 profesionales. La intervención partía de una premisa clara: respetar parte del mobiliario existente y, a partir de ahí, redefinir el ambiente mediante una estrategia material y espacial coherente con la identidad visual del estudio.
Sara Leonor construye el proyecto desde el contraste. Una estética en blanco y negro aporta orden, claridad y precisión, cualidades intrínsecas al diseño gráfico. El pavimento negro de Bolon, un material vinílico tejido, resistente, fácil de mantener y libre de electricidad estática, se convierte en el hilo conductor del espacio. El acabado se prolonga en forma de zócalo continuo a lo largo del perímetro, generando una lectura unificada y contundente. Sobre esta base oscura, las paredes blancas amplifican la luz natural que penetra a través de la envolvente acristalada.
El perímetro se activa como superficie de trabajo. Las paredes de corcho pintadas en blanco funcionan como soporte versátil para fijar referencias, bocetos y procesos en desarrollo. Una barra continua con ganchos permite colgar impresiones y piezas gráficas, transformando las oficinas en un entorno cambiante, casi expositivo, donde el trabajo se comparte y se hace visible.
«Los diseñadores querían un espacio donde pudieran mostrar procesos, intercambiar ideas y preparar presentaciones de cliente. Se plantearon incluso hacer pequeñas exposiciones de sus proyectos y de terceros», explica Sara Leonor.
Uno de los elementos más determinantes es la gran cortina perimetral de Kvadrat, que envuelve el espacio con una textura oscura y ligera. Permite controlar la luz, la temperatura y la privacidad sin perder conexión visual con el exterior. Su acabado limpio, sin dobladillos visibles, refuerza la integración con la arquitectura del edificio.
En contraste con el carácter industrial del conjunto, marcado por techos de hormigón visto, instalaciones a la vista y cerramientos de vidrio, la sala de reuniones introduce un ambiente más contenido. Se concibe como una caja revestida de madera de suelo a techo, incorporando una plancha de fieltro acústico de cinco centímetros que garantiza confort sonoro y concentración. El uso de corcho, fieltros técnicos y nueva iluminación dirigida hacia las paredes contribuye a mejorar la absorción acústica y a crear una atmósfera más íntima dentro de un entorno abierto.
La organización espacial responde a una lógica clara. Mesas alineadas, circulación fluida y zonas diferenciadas permiten combinar concentración y colaboración. El estudio incorpora hasta diez áreas destinadas a la interacción: una cabina acústica, una zona informal con sillones, dos mesas de reunión en el área de cocina, una longitudinal y otra redonda, entre otras configuraciones. La cocina, que conserva su suelo original de madera, se actualiza con revestimientos de corcho en las paredes, reforzando la coherencia material del conjunto.
El proyecto dialoga con su entorno inmediato. En el edificio conviven estudios de diseño gráfico, mobiliario y moda, junto a showrooms de firmas como Kvadrat y Bolon, configurando un ecosistema creativo en el que el espacio de Hamilton-Brown se integra con naturalidad.
“No se trataba simplemente de diseñar unas oficinas atractivas, sino de crear un entorno de trabajo que transmitiera su identidad como estudio, que facilitara compartir el proceso creativo y que inspirara a quienes los visitan. Es un espacio funcional, pero también expresivo”, concluye Sara Leonor.
Fotografía:
www.annabatchelor.com
@annahbach
Oficinas:
www.uk-hb.com
@hb_ldn
Estudio:
www.saraleonorstudio.co.uk
@saraleonorstudio
Sobre Sara Leonor
Sara Leonor siempre ha estado en contacto con objetos hechos y producidos a mano, gracias a la empresa familiar que fabricaba objetos de acero, acrílico, madera, barro y cristal que también serigrafiaban. Estudió Diseño de Interiores en IADE Escuela de Diseño y posteriormente cursó un máster en Diseño Puro. Tras trabajar durante varios años en el estudio de Interiores de IADE, visitó Londres con motivo de su Design Week y decidió establecerse en la capital británica.
Ya establecida en Londres, trabajó durante doce años con B3 Designers, especialmente establecimientos de restauración. En 2018, decidió poner en marcha su propio estudio, que aborda diseño de producto y de interiores. En 2020, abrió sus puertas en su ubicación actual, la céntrica Upper Street, Islington. Sara Leonor trabaja en estrecha colaboración con los clientes y despliega su libertad creativa en diseño de espacios e interiorismo y también en diseño productos, especialmente mobiliario e iluminación a medida y sillas de autor.
Sara Leonor transforma las oficinas de Hamilton-Brown en un estudio vivo en Clerkenwell
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