Este proyecto de Ascoz arquitectura ha supuesto levantar una vivienda unifamiliar en una parcela arbolada que se adapta a la topografía y al paisaje
El hormigón se utiliza como estructura, piel y lenguaje continuo en una arquitectura sin ángulos rectos
Una casa concebida para el confort y la durabilidad en un entorno natural
Ubicada en una parcela arbolada en la Costa Blanca (Alicante), a media ladera y rodeada de pinar mediterráneo, Casa El Buit se concibe como una vivienda unifamiliar destinada a segunda residencia para una familia de cuatro miembros. El proyecto parte de una premisa clara: ofrecer un espacio cómodo, resistente y capaz de integrarse con naturalidad en su entorno.
La propuesta de Ascoz Arquitectura responde a esta intención mediante una volumetría continua que se despliega casi íntegramente en una sola planta, adaptándose a la geometría alargada del terreno. La vivienda, de hormigón encofrado in situ, se sirve de un sistema de losas aligeradas que reducen el peso de la estructura, permitiendo la eliminación completa de pilares aislados en toda la vivienda, lo que se traduce en una gran amplitud. Esta se orienta hacia el jardín y la piscina, estableciendo una relación directa con un paisaje de carácter mediterráneo.
Más allá de su implantación, el rasgo más distintivo de Casa El Buit es su personalidad mediterránea, con curvas que recuerdan la arquitectura vanguardista de los 70, actualizada ahora en el siglo XXI. La vivienda renuncia a los ángulos rectos y se construye a partir de líneas curvas que definen tanto su estructura como su expresión material. Haciendo del patio el núcleo vertebrador de la distribución de la casa, al cual debe el nombre, el buit es el vacío en valenciano, que le da alma a la vivienda. El hormigón visto actúa simultáneamente como sistema constructivo y acabado final, configurando una arquitectura coherente, unitaria y sin artificios.
Esta lógica se traduce en una continuidad total entre elementos. Muros, techos, la escalera, e incluso la isla de la cocina se resuelven en hormigón, ejecutado in situ y adaptado a un sistema de curvaturas suaves. El resultado es un volumen fluido que puede leerse como una cinta que se pliega y se despliega para generar espacios, cubiertas y transiciones.
En el interior, el hormigón fresado y pulido, se utiliza como pavimento, mientras que la estructura queda vista en los techos, eliminando cualquier revestimiento superfluo. Elementos como los cabezales de cama o los muebles integrados refuerzan esta continuidad material, consolidando una identidad arquitectónica precisa y sin concesiones.
El proyecto de interiorismo, de Pampa Interiors, ha conseguido dar calidez al hormigón fratasado y la estructura vista en los techos a través de piezas de mobiliario con gran protagonismo como el sillón mostaza y el reposapiés Vitra Grand Repos Antonio Citterio, de 2011, los taburetes Four Seasons, de Mies Van Der Rohe by Knoll en cuero y cromo y las sillas de comedor modelo Season de Viccarbe. La alfombra de seda y lana cashmire es de Ikat Valencia y para la iluminación se ha contado con las marcas Flos y BPM.
El corazón de la vivienda se articula en torno a un espacio diáfano que integra salón, comedor y cocina, en relación directa con la terraza principal y la piscina. Un patio interior de invierno, abierto pero protegido, introduce luz en los meses más fríos y actúa como filtro climático frente al viento.
El programa se completa con cinco dormitorios, tres baños, un aseo y estancias de servicio cuidadosamente integradas. El baño principal incorpora un lucernario que potencia la entrada de luz natural, así como una ducha de obra de grandes dimensiones que mantiene la continuidad de materiales y refuerza la sensación de calma. En esta estancia se ha contado con grifería de IMEX INOX.
La vivienda cuenta con una superficie construida de 260 metros cuadrados, a los que se suman 90 metros cuadrados de terraza y piscina. En el centro de la lámina de agua se ha preservado una roca original de la parcela, integrándola como elemento singular que refuerza el vínculo entre arquitectura y paisaje.
Desde el punto de vista constructivo, uno de los principales retos del proyecto ha sido materializar un lenguaje orgánico (Wabi-sabi) mediante un material rígido como el hormigón. El desarrollo de encofrados específicos, el control de radios y la precisión en cada encuentro han sido claves para alcanzar la calidad formal deseada.
Los desniveles del terreno se resuelven mediante soluciones sostenibles que incorporan piedra seca procedente de la propia parcela y traviesas de ferrocarril reutilizadas, en coherencia con la lógica material y paisajística del conjunto.
Casa El Buit plantea, en definitiva, una arquitectura esencial que encuentra en la curva una herramienta para domesticar el hormigón. Un refugio mediterráneo donde materia, forma y contexto se integran con naturalidad, ofreciendo una experiencia espacial basada en la continuidad, la serenidad y el confort.
Fotografía: Alejandro Gómez
Interiorismo: Pampa Interiors
Mobiliario:
Vitra: sillón mostaza y reposapiés Grand Repos by Antonio Citterio, de 2011
Knoll: taburetes Four Seasons, de Mies Van Der Rohe
Viccarbe: sillas de comedor Season
Ikat Valencia: alfombra de seda y lana cashmire
Flos y BPM: iluminación
IMEX INOX: Grifería
Casa El Buit: una arquitectura curva de hormigón que redefine la vivienda mediterránea en la Costa Blanca de Alicante
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