Lelien Lelien

Verónica Montijano revive el mobiliario Luis XV para interiorismos contemporáneos

Trasladar al siglo XXI las técnicas de alta ebanistería del siglo XVIII. Crear piezas únicas, herederas del mobiliario versallesco de Luis XV y XVI que encajen en espacios contemporáneos. Ése es el propósito de la interiorista Verónica Montijano, que busca recuperar así la herencia familiar de su abuelo Mariano García. Redibujando diseños clásicos y aplicando la artesanía más minuciosa consigue revivir el espíritu de toda una época.

Estas piezas, exclusivas, numeradas y de serie limitada, cuentan la historia de la  Mariano García, de la industria valenciana del mueble, de sus artesanos y tallistas, y también la Verónica Montijano, que colabora así con experimentados ebanistas que elaboraban las piezas en la fábrica de su abuelo y de restauradores de obras de arte que trabajan cada pieza con los acabados que se aplicaban en el siglo XVII.

Así, la artesanía más cuidada y minuciosa permite recrear la exclusividad, la elegancia y  la calidad del mobiliario clásico de Mariano García con piezas únicas, potentes y sofisticadas que se convierten en protagonistas de espacios contemporáneos.

“Mi trabajo consiste en crear espacios de arquitectura racionalista con muebles contemporáneos que contengan siempre una pieza clásica.  Ése es mi estilo profesional. He dedicado un año a dibujar las piezas. Son muebles que deben funcionar con mis decoraciones, pero no conjuntos ni nada similar. Quiero piezas individuales con mucha personalidad que yo combinaré con los elementos considere. Son muebles que no compiten con otras, unen modernidad con tradición e historia”, explica la interiorista.

Ese “maridaje” de las piezas clásicas con otros muebles de estilo contemporáneo se materializará fruto de la colaboración con diseñadores y firmas emblemáticas como pueda ser Martínez Medina. Dos piezas de estilos distintos que establecen un diálogo entre la tradición y la vanguardia, creando de esa forma un estilo irrepetible y único, destinado a establecimientos como hoteles y restaurantes de primera categoría y residencias y locales donde se quiera trasmitir un ambiente exclusivo y elegante.

Panes de oro y plata de ley, estucos manuales con pigmentos naturales y barnices al agua figuran entre los acabados que se emplean en la creación de este mobiliario y que garantizan un envejecimiento con una calidad excepcional. Unas piezas que además contribuyen a revalorizar oficios artesanales en riesgo de desaparición, como son los de tapiceros, ebanistas, tejedores y lacadores, entre otros.

“No se trata de fabricar por fabricar. No tengo una fábrica detrás sino un proyecto romántico de interiorista que cree que este mueble es una pieza necesaria en un espacio, como una buena pintura o escultura. Es arte. Un tributo a mi abuelo que fue quien hizo un esfuerzo titánico por llevar estos muebles a muchos países. Además, siento que es mi deber de recuperar la herencia perdida porque ya quedan pocos artesanos”, explica Verónica Montijano.

De estas piezas de mobiliario emana un aura aristocrática que convierte cada estancia en única e inconfundible. Piezas imprescindibles como puedan ser un óleo o una escultura. Muebles que son arte y espacios que se vuelven, así, inolvidables.

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